propuesta de modificación del objeto de la criminología.

ojeto de estudio: Como se ha podido constatar en el apartado anterior, existe un debate de no menospreciable importancia al respecto de la definición de Criminología, polémica que se traslada también al analizar qué elementos forman parte de su objeto de estudio. La envergadura de este punto no es trivial, pues es la definición clara del objeto de estudio la que va a permitir diferenciar la Criminología de otras disciplinas como lo son el Derecho Penal, la Medicina Forense, la Criminalística, la Sociología, la Penología o el Derecho Penitenciario (Rodríguez-Manzanera, 1981, p. 16). No es poco común encontrar debates sobre invasión de campos científicos o intrusismo entre las anteriores disciplinas académicas y la Criminología, por lo que tendrá una gran importancia la delimitación clara del objeto de estudio de la Criminología para evitar polémicas en relación a ello y desarrollar el cuerpo de conocimiento científico propio introducido en el apartado previo. Asimismo, es el objeto de cada disciplina científica el que va a permitir desarrollar un método de estudio propio, adecuado a las características formales y materiales de su objeto de estudio.
En pocas palabras, el objeto de estudio es lo que provee de sentido y razón de ser a una disciplina, es su campo de trabajo. Por esto es, como resulta bastante obvio, una cuestión fundamental e indispensable, tanto para poder hablar de la presencia de una ciencia, como para no estar del todo perdidos en el escenario del trabajo científico. Lo anterior, pues es de común y general aceptación la idea de que una ciencia puede configurarse como tal sólo en tanto disponga de un método, una teoría y un objeto de conocimiento, siendo su objeto único y exclusivo (Brown et al.: 2001; Akers: 1997). Desde luego, a lo largo de la historia, desde el siglo XIX hasta nuestros días, ese objeto de conocimiento ha girado en torno a cuestiones como la criminalidad, los individuos partícipes en la comisión de infracciones a la ley penal, las reacciones o respuestas de las instituciones estatales y de la sociedad frente al delito, las formas en que las agencias del control social, en particular penales, se organizan para combatir o neutralizar la criminalidad y las políticas que orientan a tales estructuras. Sin embargo, desde su fundación son múltiples las polémicas sobre el objeto de estudio de la criminología, paralelas a los desacuerdos teóricos sobre este punto, por lo que la disciplina ha estado rodeada de una enorme inestabilidad. Cosa muy distinta a lo que ocurre con otras disciplinas. Por ejemplo, de la medicina nadie parece discutir que la salud y, su opuesto, las enfermedades sean su objeto de interés. Como tampoco en el caso del Derecho, para poner otro ejemplo, habría dudas, pues de modo general se acepta que está dedicado al estudio de las normas jurídicas y, si se quiere, de las instituciones que derivan de ellas, para descifrar la manera como ellas deben ser provistas de sentido, interpretadas y aplicadas. Y en ambos casos, tal vez en algún grado producto de esa afinidad corriente en torno a su objeto, ha habido un avance bastante notable del conocimiento en cada uno de esos campos, al punto que han logrado un extraordinario desarrollo de sus especialidades. E, incluso, en un ámbito todavía más próximo, esto es, en el plano general de la sociología jurídica, aun cuando afloraron algunos debates, en un grado muy alto existe hoy un acuerdo general sobre su objeto y naturaleza (Carvajal Martínez: 2016). En cambio, para la criminología no ha sido nada fácil definir de modo preciso su objeto de estudio. Por esto, en verdad, muchas veces parece naufragar sin encontrar un norte nítido hacia el cual avanzar. Casi desde sus comienzos, pero en especial desde las décadas de los años 70 y 80 del siglo XX, emergieron toda clase de enconados debates acerca de su objeto de conocimiento1 . De allí, que las tareas que debe cumplir no sean para nada claras. Desde luego, la criminología no ha podido desarrollarse cabalmente puesto que no ha resuelto la asignatura pendiente de esclarecer de modo contundente su objeto de estudio. De allí que, a continuación, este trabajo empeñe sus esfuerzos principales en describir el problema epistemológico esencial que ha acompañado a la criminología al deambular sin un objeto de conocimiento claro y preciso que haya ganado un cierto consenso, mostrar la complejidad que envuelve el problema teórico anterior y, finalmente, plantear una respuesta o alternativa al problema planteado. Ahora, las tesis que van a defenderse con referencia al objeto de estudio de la criminología deberán ser confrontadas con las necesidades de América Latina, a fin de indagar sobre el papel que puede cumplir ese objeto en el continente. rhttps://www.google.com/search?q=objeto+de+la+criminolog%C3%ADa&tbm=isch&ved=2ahUKEwjZj6iA3KrzAhVvAN8KHc_TAOUQ2-cCegQIABAA&oq&gs_lcp=CgNpbWcQARgDMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnMgoIIxDvAxDqAhAnOgQIABBDUPm6yQZY4L_JBmCx4MkGaAFwAHgEgAHyAYgB1wiSAQUwLjEuNJgBAKABAaoBC2d3cy13aXotaW1nsAEKwAEB&sclient=img&ei=FclXYZmxFe-A_AbPp4OoDg&bih=625&biw=1366&rlz=1C1UUXU_esCR971CR971#imgrc=iWnTQjq15_KGbMeferencias

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